Archivo de la etiqueta: tmrc

Manolete, si no sabes torear pa qué te metes

Taller ManoloComo continuación de la entrada anterior resumen del libro El Mundo Groundswell y tras nuestro debate del mismo en The Monday Reading Club, quería acabar de reflexionar sobre un tema sobre el que salieron opiniones confrontadas durante la sesión del pasado lunes 4 de octubre.

¿Es obligatorio que participe su empresa en el mundo groundswell, es decir, en las tecnologías sociales de la llamada web 2.0? Y no nos estamos refiriendo sólo a las famosas redes sociales (Facebook, Twitter…), sino a cualquier tecnología que permita la participación de la gente y facilite el intercambio (wikis, blogs, foros, vídeos online, páginas de puntuaciones y opiniones sobre productos y servicios, etc.). ¿Podemos mantenernos al margen? Hay quien sigue pensando que sí e incluso opina que estamos ante una moda. Principalmente existe miedo a entrar, porque es un mundo nuevo que desconocemos, en el que no sirven las viejas técnicas de relaciones públicas y de marketing que utilizábamos hasta ahora, y en el que cualquier cosa que digamos o hagamos podrá ser utilizada en nuestra contra. Nos asusta no tener el control.

Mi opinión coincide con la del libro: a no ser que estés pensando en jubilarte el año que viene no te quedará más remedio que participar, o como dice el Manifiesto Cluetrain “unirte a la conversación”. El fenómeno es imparable, va muy rápido y, por supuesto, no es una moda.

Así pues, ¿debería el pequeño taller mecánico Manolo entrar en el mundo Groundswell? Pues quizás debería empezar a planteárselo. Tampoco estoy diciendo que de entrada el Sr. Manolo se cree un blog, un perfil en Facebook y una página de Twitter. No, no es eso. Uno no entra en una sala llena de gente sin conocer a nadie y empieza a hablar con el primero que encuentra sin saber cuáles son los temas de conversación. Antes de empezar a hablar, el Sr. Manolo debería centrarse en el objetivo de escuchar, observar, leer, aprender…. Y por cierto, empezando por escuchar, ya está participando.

Porque ¿qué puede pasar si el Taller Manolo decide quedarse al margen? Quizás ahora mismo no mucho; tiene sus clientes del barrio de toda la vida y ya le va bien. Si hace bien su trabajo tendrá clientes fieles y el boca-a-boca le aportará otros nuevos. Pero cada vez más la gente está utilizando las herramientas sociales para comunicarse y el boca-a-boca pasa a ser online. Puede que un día la calidad del servicio del Taller Manolo no sea la esperada y un cliente descontento escriba en un foro de coches su mala experiencia, o escriba una entrada de blog advirtiendo del mal servicio recibido. Cualquiera al hacer una búsqueda sobre el Taller Manolo encontrará esta información y si estaba pensando en ir desista. Pero ya no son sólo temas de reputación online, como se dijo el pasado lunes. Quizás el Sr. Manolo al decidir no escuchar esté perdiendo oportunidades de recabar ideas para su negocio, o de saber qué piensan sus clientes, información que luego puede utilizar para mejorar su servicio. E incluso, si pasado un tiempo, decide participar hablando, por ejemplo aportando información en foros sobre lo que él sabe, la mecánica de coches, podría crear relaciones personales con futuros clientes o los actuales.

Y tú ¿qué crees? ¿Es realmente necesario que cualquier empresa, aunque sea pequeña, participe de la conversación?

Y para finalizar, le voy a dejar mis notas al Sr. Manolo (y para todo el que las quiera claro) de preparación del debate del pasado lunes 4 de octubre del tmrc_bcn.  Aquí están

Nota: El pequeño taller Manolo es ficticio, aunque puede que exista alguno con ese nombre. Es un hipotético caso que planteó Sergio Estévez a modo de ejemplo el pasado lunes.


Esta entrada pertenece a Marketing de Esponja © 2010 Mercè Navas

 

1 comentario

Archivado bajo Marketing, Reflexiones, The Monday Reading Club

Entablemos amistad con los cisnes negros

Ayer lunes 5 de julio tuvo lugar el último Monday Reading Club de la temporada hasta después de las vacaciones. En esta edición veraniega centramos el debate en torno a un libro diferente a los tradicionales de marketing que solemos debatir, todo un best-seller: El Cisne Negro de Nassim Nicholas Taleb. A mi personalmente me gustó mucho. Es del tipo de libro que me gusta, de los que te hacen reflexionar.

Me gusta la metáfora del cisne negro que utiliza Nassim para denominar a un suceso altamente improbable cuyas consecuencias son muy importantes y que únicamente es explicable a posteriori. Tenemos la ilusión de comprender lo que ha sucedido, pensamos que “lo habíamos visto venir”.

Sólo porque no hayas visto nunca un cisne negro no significa que no existan los cisnes negros.

Y aunque somos muy malos prediciendo y nos equivocamos en nuestras predicciones una y otra vez, sobre todo en aquellos acontecimientos importantes y a largo plazo, nos empeñamos en seguir haciéndolo. Lo observamos continuamente: en la prensa, en la televisión, los políticos, los economistas, etc., nos abruman con sus predicciones de futuro, un futuro impredecible sometido a numerosas variables que no controlamos. Tendemos a pensar que el mundo en que vivimos es más comprensible, más explicable, y por consiguiente, más predecible de lo que en realidad es.

El problema con los expertos es que no saben qué es lo que no saben.

Nuestro mundo, el curso de la historia, de la tecnología, de nuestras vidas, etc. está regido por cisnes negros. Los hay negativos (el 11S, las guerras, el tsunami, Hitler, etc.), pero también los hay positivos (la penecilina, Internet, Google, Facebook, Harry Potter, el viagra, etc.). Y a medida que nuestro mundo es más complejo y está más interconectado los cisnes negros tienen mayores consecuencias.

Casi ningún descubrimiento, ninguna tecnología destacable surgieron del diseño y la planificación, no fueron más que cisnes negros. El modelo clásico de descubrimiento es el siguiente: se busca lo que se conoce (por ejemplo una nueva ruta para llegar a las Indias) y se encuentra algo cuya existencia se ignoraba (América). Casi todo lo actual es fruto de la serendipidad, un hallazgo fortuito ocurrido mientras se iba en busca de otra cosa. En otras palabras, encontramos algo que no estábamos buscando y que cambia el mundo; y una vez descubierto, nos preguntamos por qué se tardó tanto en llegar a algo tan evidente.

¿Pero podemos intentar protegernos de los cisnes negros negativos mientras nos beneficiamos de los positivos? Uno puede dedicarse a buscar cisnes negros de tipo positivo con el método de la serendipidad, llevando al máximo nuestra exposición a ellos. La estrategia de los descubridores y emprendedores es confiar menos en la planificación de arriba abajo y centrarse al máximo en reconocer oportunidades cuando se presentan y juguetear con ellas (método del ensayo y error, tratar de reunir tantas oportunidades de cisne negro como se pueda).

Construimos juguetes. Algunos de ellos cambian el mundo.

El ensayo y error significa no cejar en los intentos. Las series de pequeños fracasos son necesarias en la vida.

Es necesario que nos encante perder

El libro es muy denso y tiene muchos conceptos interesantes. Sería muy largo resumirlos todos en una entrada, así que comparto con vosotros el resumen del libro que hice para el TMRC y la presentación que hicimos.

Y también os recomiendo leer las entradas resumen de la sesión Cisne Negro del #tmrc_bcn de Silvia Bascompte, Maria José López y Jordi Andreu.


Esta entrada pertenece a Marketing de Esponja © 2009 Mercè Navas

11 comentarios

Archivado bajo Eventos, Lecturas / Libros, The Monday Reading Club