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125 años de felicidad Coca-Cola

Bebe Coca ColaCoca-cola no es un refresco. Coca-cola es felicidad, o al menos eso es lo que nos venden 😉

125 años son muchos, en los cuales han pasado muchas cosas: guerras mundiales, la desaparición y el nacimiento de nuevos países, crisis económicas,  la aparición de Internet, etc. Y sin embargo en todos estos años hay una cosa que parece ser que no ha cambiado: la fórmula tradicional de la Coca-Cola, el secreto mejor guardado.

En 1886 la farmacia Jacobs de Atlanta vendía nueve vasos diarios del grifo de un remedio medicinal llamado Coca-Cola. En la actualidad Coca-Cola vende 17.000 millones de bebidas diarias en todo el mundo.

Coca-Cola es la marca más valiosa del mundo. Actualmente su valor de marca es de 70.452 millones de dólares (Fuente: Interbrand). Su recuerdo de marca es increíble, lo que quizás también se deba a que durante todos estos años nunca ha dejado de hacer buena publicidad. Ante la pregunta de “qué desea” en un bar y cuando no sabemos qué pedir ¿Qué es lo primero que viene a nuestra mente? Sí, ya sabéis la respuesta 😉

La clásica botella de Coca-Cola Contour de 1916 es todo un icono y está registrada como marca. Se coleccionan miles de artículos con la marca Coca-Cola, desde mucho antes que se popularizase el merchandising. Hay numerosos clubs de coleccionistas, incluso hay bares decorados por completo con objetos de la marca. El estereotipo de Papá Noel o Santa Claus que ha perdurado hasta nuestros días proviene de un anuncio de Coca-Cola de 1931. Y otra curiosidad, la marca más famosa del mundo fue creada por… ¡un contable!: Frank Robinson, que además escogió la tipografía y parece ser que tuvo un papel crucial en los primeros anuncios publicitarios. “Una maravillosa cura de humildad para todos los creativos y marketinianos” (Fuente: Libro “Nominología: cómo crear y proteger marcas poderosas a través de naming “ de Enrique Martín).

Y Coca-Cola es el ejemplo perfecto del marketing emocional, de cómo asociar una marca a unos valores emocionales y a una forma de vida. Recordé que tengo un libro (“No Marcas, Diario de un anticonsumista” de Neil Boorman) en que se muestra la evolución de los eslóganes de Coca-Cola desde el siglo XIX hasta el siglo XXI. Me ha parecido interesante compartirlo y reflexionar sobre ello.

1886 “Beba Coca-Cola.”
1900 “Para el dolor de cabeza y el cansancio, beba Coca-Cola.”
1906 “Calma la sed. Deliciosa y refrescante.”
1923 “Una combinación perfecta de productos puros de la naturaleza”
1943 “Es real.”
1957 “Símbolo de buen gusto.”
1971 “Me gustaría comprarle al mundo una Coca-Cola.”
1976 “Coca-Cola da más vida.”
1989 “¡Es sentir de verdad!”
1993 “Siempre Coca-Cola.”
1998 “¿Tienes sed de vida? ¡Bebe Coca-Cola!”
2001 “La vida sabe bien.”
2006 “El lado Coca-Cola de la vida.”

Son sólo algunos ejemplos, hay muchos más: “¿Coca-Cola es así?”, “Coca-Cola y una sonrisa”; “La Chispa de la Vida”; “Sensación de Vivir”… ¿Recuerdas alguno más?

Lo más interesante de esta evolución es ver cómo se pasa de vender valores atribuibles a la funcionalidad del producto, es decir, a sus cualidades como bebida refrescante, como por ejemplo “calma la sed”, a una comunicación totalmente emocional, como este último anuncio que dice “Coca-Cola 125 años repartiendo felicidad” y que puedes ver en el siguiente vídeo:

¿Y tú? ¿Tienes algún recuerdo, curiosidad o reflexión asociada a la marca Coca-Cola que quieras compartir?


Esta entrada pertenece a Marketing Esponja © 2011 Mercè Navas

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En marketing haz el amor, no la guerra

No WarDurante años en marketing y comunicación ha venido siendo habitual utilizar terminología del mundo militar o metáforas relacionadas con la guerra. La competencia es el enemigo y los clientes el preciado trofeo o botín a ganar en el campo de batalla comercial. Al público objetivo al que nos dirigimos o al que enfocamos nuestras campañas de comunicación o ventas le denominamos con el anglicismo target, y para ganarlo establecemos objetivos y diseñamos estrategias y tácticas, elaboramos un plan de ataque, hacemos estudios de campo y utilizamos todas nuestras armas comerciales y de marketing. Nos gusta hablar de amenazas y de oportunidades. Conocer nuestros puntos fuertes y las debilidades del enemigo. Muchas veces entramos en guerras comerciales con nuestra competencia y nos gusta decir que invadimos mercados. A la hoja con los argumentos de venta frente a nuestros competidores que damos a nuestros comerciales la llamamos “sales battlecard”. Desde siempre nos ha gustado bombardear con anuncios a los consumidores, presumir que conseguimos más o menos impactos y posicionarnos en la mente del consumidor. Incluso el término “Brief” del que deriva el famoso “Briefing” es un término anglosajón usado por los pilotos de guerra en 1940 y se podría traducir por “informe que se realiza antes del comienzo de una misión militar que enumera el target (objetivo), alcances, tiempo de las acciones, problemas potenciales, estrategia a usar y resultado esperado de la campaña militar”.

Y si todo lo anterior no es suficiente hacemos marketing de guerrilla. 😉

En las escuelas de negocios y de marketing recomendaban siempre leer El Arte de la Guerra de Sun Tzu. Y así no es de extrañar que exista un best seller llamado “La Guerra de la Mercadotecnia” de los autores Al Ries y Jack Trout, en el cual se dice: “Actualmente la naturaleza de la mercadotecnia no es servir al cliente, sino burlar, flanquear y poner fuera de combate al competidor. En resumen, es una guerra donde el enemigo es la competencia y el cliente el territorio que se debe ganar.” Para los autores mercadotecnia o marketing significa guerra. Aquí tienes un resumen del libro en inglés: Marketing Warfare.

Sin embargo el mundo del marketing ha sufrido muchos cambios. Los “marketinianos”, “marketeros” o  “los de marketing” deberíamos buscar una nueva terminología que refleje la nueva realidad y preocuparnos más de hacer el amor a nuestro cliente y no estar tan preocupados en hacer la guerra. No más términos bélicos. Porque si esto fuese una guerra el cliente podría acabar convirtiéndose en nuestro enemigo si no le tratamos como se merece y tiene todas las de ganar. Recordad el caso de Dave Carroll y su “United Breaks Guitars”. Porque actualmente entre marcas y consumidores las primeras tienen todas las papeletas para perder, porque el verdadero poder de nuestra época lo tiene el consumidor.

Al cliente no le hemos de ganar con nuestras armas comerciales y de marketing sino que le hemos de conquistar, hacer que se enamore de nuestra marca, para finalmente lograr el compromiso (engagement, como dicen los anglosajones). Y para conseguir esto debemos vender buenos productos o servicios, ser ante todo sinceros y saber afrontar las situaciones de crisis y reaccionar a tiempo. Hemos de conseguir crear y mantener día a día una relación a largo plazo con nuestro cliente. Y por cierto, no hacer caso del dicho de que “en el amor y la guerra todo vale”.

Y por último, recomiendo un artículo en inglés que me ha gustado mucho y me ha servido de inspiración y con el que estoy 100% de acuerdo del profesor Don E. Schultz titulado “Battle-Based Marketing Terminology:It’s Dead, Dude!”.


Esta entrada pertenece a Marketing de Esponja © 2011 Mercè Navas

Entrada seleccionada entre los “10 mejores posts del mes de mayo de 2011” por el Observatorio de la Blogosfera de Marketing

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