Archivo de la categoría: Reflexiones

Que hablen aunque sea mal

Mano Mal ComportamientoLa archiconocida cita de Oscar Wilde dice así: “Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti.” (en inglés: “The only thing worse than being talked about is not being talked about”).

Bajo esta premisa la cuestión es “que hablen de mí, aunque sea mal”. Y es que como todos sabemos venden más las malas noticias que las buenas, y sobre todo si son morbosas o escandalosas, mejor que mejor.

Así que para aparecer en los medios, gratis por supuesto, no hay como provocar que hablen mal de uno. Esto lo han sabido y utilizado siempre famosos y famosillos, los cuáles ya nos tienen acostumbrados a sus provocaciones, a lavar los trapos sucios fuera de casa, a sus montajes, a la estrategia del todo vale con el único objetivo de ser noticia y que se hable de ellos.

Sin embargo, es una tendencia creciente (y quizás preocupante) entre algunas marcas comerciales utilizar la misma estrategia para que se hable de ellas. Y con la aparición de las redes sociales en escena y la inmediatez de Internet es quizás aún más factible conseguir atraer la atención hacia nosotros con noticias que den juego, en la búsqueda de la ansiada viralidad.

Uno de los ejemplos, ya un clásico, que seguro que se nos viene a la mente es el caso de la compañía Ryanair, experta en utilizar la polémica, que muy bien analiza Carlos Molina en su interesante post de hace un tiempo “La estrategia de comunicación de Ryanair: que hablen de ti, aunque sea bien”. Y muy interesante también y de recomendable lectura el artículo de Delia Rodríguez: “Test: ¿Cuánto sabes de las locuras de Ryanair?”.

Otro clásico de compañía que tradicionalmente juega con lo políticamente incorrecto en sus comunicaciones es Benetton. Seguro que recordaréis una de sus últimas campañas en que mostraba besándose en la boca al Papa con un imán, o a Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, entre otros. Un repaso de algunas de las polémicas campañas de Benetton las podemos encontrar en este link.

Pero Benetton no es la única en utilizar la publicidad provocativa y polémica (llamada por algunos publicidad de shock), podemos encontrar muchos más ejemplos aquí, o también aquí.

Y también hay otros casos en que se buscan las críticas bajo la apariencia de que todo ha sido un “inocente” error, como sucedió no hace mucho con la compañía de venta a distancia de ropa francesa La Redoute y el hombre desnudo que “se les coló” en una foto (yo no acabo de creerme que fuese un error, será que me he vuelto muy desconfiada).

Hay empresas que se ponen muy nerviosas con los comentarios negativos en Internet y los borran, mientras que podría haber otras que hasta los promuevan para conseguir un mejor posicionamiento en los buscadores basado en críticas negativas, como sugiere este post.

Nunca gustaremos a todo el mundo, ni siquiera intentando hacer las cosas bien. Como dice Risto Mejide “Si cuando hablas nadie se molesta, eso es que no has dicho absolutamente nada.”

Recibiremos críticas negativas aún sin quererlas y deberemos salir al paso de ellas y saber reaccionar a tiempo. Pero la estrategia de provocar nosotros mismos dichas críticas negativas y que se hable expresamente mal de nosotros puede salirnos caro. El arma de la provocación siempre ha tenido doble filo y puede resultar muy peligrosa. ¿Estamos dispuestos a correr el riesgo en la búsqueda de la notoriedad? ¿A qué precio y con qué riesgos para nuestra imagen de marca y reputación?.

Habrá que estudiar previamente muy bien sobre todo no ofender a los que ansiamos que se conviertan en nuestros consumidores. Quizás si los que se ofenden o a los que provocamos son “los otros” y nuestros consumidores nos siguen comprando por la razón que sea, por precio, por comodidad, o porque con nuestra estrategia aún les parecemos más guay, quizás entonces ¿no sea del todo mala táctica?. ¿En marketing, como en el amor y la guerra, todo vale?. Bueno, yo ya contesté hace un tiempo a esta pregunta.

Es cierto que la mejor publicidad es la que no se paga, pero lo tradicional y lógico ha sido siempre buscar la buena publicidad, no al revés. Claro que conseguir buena publicidad y gratis es mucho más difícil.


Esta entrada pertenece a Marketing Esponja © 2012 Mercè Navas
La foto que acompaña el artículo es Royalty free y pertenece a maare6

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo comunicación, Marketing, Publicidad, Reflexiones

No me olvides, soy tu cliente de siempre

Corazón Roto del ClienteComo consumidora he aprendido la lección: cada cierto tiempo toca revisar los contratos de la mayoría de servicios, contrastar los precios que pagamos con las ofertas de las empresas de la competencia y ver como la compañía de la que somos clientes actualmente también hace ofertas similares, pero eso si, sólo para nuevos clientes, no para nosotros que ya lo somos. Al juego de captar clientes de la competencia juegan muchas empresas: las de telecomunicaciones, los bancos, las compañías de seguros, etc. Es un error recurrente, el olvidarse de los clientes de siempre con el ánimo de captar los nuevos.

A mi personalmente me gusta ser fiel a una empresa si estoy contenta con el producto o servicio que me ofrece. Si estoy satisfecha ¿por qué cambiar?. Me exige tiempo el tener que comparar las diferentes ofertas de mercado. Pero ante esa guerra de robarse clientes entre compañías no estoy dispuesta a que se “premie” mi fidelidad con un recargo en cuanto a precio respecto a los clientes que acaban de llegar.

Normalmente antes de hacer el cambio llamo: “Hola, soy tu cliente de siempre, he visto que estás haciendo ofertas muy atractivas para nuevos clientes ¿qué tienes para mi?”. Porque si no puedes ofrecerme las mismas ventajas que a los nuevos clientes, lo siento, me lo voy a tener que pensar. Como tu cliente de siempre fiel no me siento suficientemente valorada.

Muchas empresas buscan la infidelidad. Parecen que prefieran los clientes que vienen porque les han hecho una oferta, los clientes mercenarios,  que cuidar a los clientes actuales.

Las empresas quieren crecer. Conseguir nuevos clientes es una buena manera de hacerlo. Pero también es muy importante cuidar a los clientes de siempre, los cuales si están contentos puede que compren otras líneas de productos o servicios, y te recomienden a sus amigos o  familiares. Además, suele ser más barato fidelizar a los clientes actuales que captar otros nuevos.

Aunque últimamente estoy empezando a ver cambios y empresas que tradicionalmente jugaban a este “juego de la infidelidad”, empiezan a darse cuenta que los clientes de siempre también son importantes y tienen su corazoncito. Y les empiezan a ofrecer los mismos precios que a los nuevos clientes, e incluso mejores descuentos si consumen varias líneas de productos, aunque sólo sea para frenar la fuga masiva de clientes hacia la competencia. No, no nombraré marcas, pero seguro que se os viene a la memoria una reciente campaña de una famosa compañía telefónica.


Esta entrada pertenece a Marketing Esponja © 2012 Mercè Navas

2 comentarios

Archivado bajo Marketing, Reflexiones

Consumidor en primera persona

ConsumidoresLos profesionales del marketing tenemos un defecto; bueno hay quien dirá que muchos más…  Solemos hablar del consumidor en tercera persona, ya sea del singular (el consumidor) o del plural (los consumidores). En mi opinión esto es un error y debiéramos acostumbrarnos a utilizar la primera persona. Hablar en tercera persona nos aleja del consumidor, no nos incluye en dicho grupo, no formamos parte de la conversación.

Me decía @bonichon en un tuit: ” el maestro Ogilvy decía: el consumidor es tu madre y tu hermana, no intentes engañarles”. Lo dice el maestro Ogilvy, así que nada que discutir, totalmente de acuerdo, aunque yo afinaría aún más. El consumidor somos nosotros mismos. Yo soy parte de “los de Marketing”, esas fuerzas del Mal para algunos, pero antes que todo soy consumidora, me paso el día consumiendo,  desde que me levanto hasta que me acuesto, puede que incluso en sueños. Seguro que en posts anteriores se me ha escapado el consumidor en tercera persona, es un defecto profesional, pero me gustaría cambiarlo. A partir de ahora intentaré utilizar la primera persona. Es un propósito que espero cumplir para futuras entradas de este blog. Si veis que se me escapa la tercera persona ¡llamarme la atención!.

Steve Jobs y su equipo siempre decían que construían productos para ellos mismos. Ellos eran los primeros consumidores de sus propios productos. Con el Macintosh construyeron el ordenador personal que a ellos mismos les gustaría tener. Lo mismo hicieron con el iPod (opinaban que los reproductores de música que habían eran demasiado complicados y una birria), o con el iPhone, o el iPad. Y Steve Jobs controlaba y supervisaba hasta el más mínimo detalle del producto, hasta que éste le entusiasmaba, siempre bajo la perspectiva como consumidor de su propia creación.

No podemos engañarnos a nosotros mismos, bueno quizás sí podemos, pero no deberíamos… Convirtámonos en consumidores de nuestros propios productos y servicios. Y si éstos no nos acaban de gustar, cambiemos lo que haya que cambiar hasta que así sea. Hablemos como consumidores, ¡en primera persona!


Esta entrada pertenece a Marketing Esponja © 2011 Mercè Navas

4 comentarios

Archivado bajo Marketing, Reflexiones

El futuro de las ferias comerciales

Ferias Comerciales Llevaba tiempo que quería escribir una entrada sobre las ferias comerciales como herramienta comercial y de marketing para promocionar nuestros productos y servicios. ¿Tienen futuro las ferias tradicionales? ¿Siguen siendo rentables este tipo de eventos?

En la era de Internet hay quien dice que es un formato caduco y a punto de morir, aunque yo soy de la opinión que todavía hay espacio para el mismo y un largo recorrido si se hace bien.

Apuesto sobre todo por las ferias profesionales, preferiblemente internacionales y especializadas en un tema o sector, las ferias verticales, en que aparte de la exposición con los tradicionales stands, se organicen de forma paralela debates y conferencias de interés que aporten valor a los visitantes de la feria, en vez de las típicas presentaciones comerciales de producto. Que yo apueste por esta fórmula o que personalmente me resulte más interesante, no quiere decir que otro tipo de ferias más locales o cuyo público objetivo no sea el usuario profesional sino el consumidor final no tengan cabida, por supuesto que sí, todo es relativo y habrá que estudiar cada caso (sobre ferias destinadas al consumidor final y la predisposición de éste hacia las mismas recomiendo un interesante artículo, El consumidor hedonista: la oportunidad para las ferias).

Tradicionalmente una feria servía sobre todo para mostrar novedades. Esto ya no es así, está claro. La rapidez con que todo se sucede en la actualidad hace que no haya tiempo de esperar a la cita anual con la feria para mostrar o anunciar dichas novedades. Sin embargo, una feria sigue sirviendo como punto de encuentro entre profesionales de un sector para interaccionar e intercambiar sus tarjetas de visita, o para mantener o ampliar las relaciones con los clientes actuales que no tenemos oportunidad de ver habitualmente. En un mundo dominado por Internet nunca fue tan importante un buen apretón de manos y el verse las caras. Para hacer negocios con alguien sigue importando el contacto directo.

Como expositor, una feria representa una inmejorable oportunidad de encontrarnos con un gran número de compradores potenciales interesados en los productos de nuestro sector y son sobre todo interesantes cuando estamos intentando introducirnos en un nuevo mercado o país. Y como visitante lo mismo, una feria es una oportunidad de conocer de un vistazo y en un mismo lugar una oferta variada del mercado de nuestro interés y ver las tendencias del mercado, tocar el producto, asistir a demostraciones prácticas, descubrir y estudiar a la competencia, etc.

Sin embargo, acudir a una feria como expositor supone una substancial inversión de tiempo antes y después de la misma y, por supuesto, de dinero. Y digo inversión y no coste, aunque los costes están ahí: el coste del espacio, el diseño del stand, los costes de desplazamiento y estancia del personal, los catálogos, las promociones y actos previstos los días de la feria, etc. Y en un momento en que cualquier acción de marketing ha de justificarse con un ROI, acudir a una feria simplemente por tener presencia en la misma y como recordatorio o imagen de marca, ya no es válido ni para las grandes compañías multinacionales, que miran con lupa los retornos de la inversión de sus gastos de marketing, así que ya no digamos para las Pymes. Y este ROI ya no se mide por cuántos contactos o tarjetas de visita hemos conseguido en la feria, sino de los mismos cuántos han finalizado en ventas, lo cual además resulta muy difícil de medir y de seguir, sobre todo en el corto plazo. Hay quien dice que es necesario acudir a una misma feria comercial un mínimo de tres ediciones para conseguir resultados de venta, ya que los clientes han de tener confianza en nosotros antes de decidirse a comprarnos. Es precisamente el ROI el que marcará la diferencia entre si una feria ha supuesto sólo un coste, o ha sido una inversión.

Y precisamente, porque el retorno de la inversión de asistir a cualquier feria comercial es tan importante, a veces me sorprende observar ciertas actitudes de muchas empresas en sus stands: vendedores aburridos leyendo el periódico o mirando todo el tiempo sus móviles o portátiles, esperando a que pase el tiempo, o hablando entre ellos, o comiendo, y no atendiendo a los visitantes del stand, etc. ¿Os parecen actitudes adecuadas para conseguir contactos comerciales? Claro que no. Hemos de tener claro que a la feria hemos ido a vender, a establecer contactos útiles para nuestra organización, no a pasar el tiempo. Necesitamos vendedores activos y dispuestos a no dejar pasar ninguna oportunidad, sin agobiar a los visitantes, pero estando allí con una actitud abierta y predispuesta a que les hagan preguntas o consultas, con una sonrisa en la cara que invite a que entren en nuestro stand. ¿Creéis que dichos visitantes entrarán u osarán molestarnos si nos ven tan “ocupados” leyendo un periódico, o hablando o mirando todo el rato el móvil?

Conozco un caso de una compañía multinacional suiza que prepara su participación en una feria comercial con el siguiente protocolo: marcan claramente los turnos de sus comerciales en una tabla, con los tiempos de descanso y horarios para comer, éstos no pueden hablar entre ellos más de lo estrictamente necesario y deben situarse cada uno en un círculo imaginario del espacio que les haya tocado en el stand con una actitud abierta a la búsqueda de los visitantes interesados en sus productos. Quizás no haga falta ser tan rígidos, pero a mí me gusta la filosofía en la que se basa esta idea, y desde luego la prefiero a ver un stand en que parece que no hay nadie dispuesto a atenderte.

Últimamente también proliferan las ferias virtuales, que intentan simular el concepto de exposición tradicional en stands virtuales, con comerciales que te atienden vía remota o por email, y con webcasts (conferencias online). A mí personalmente no me gusta mucho este formato exclusivamente online, al menos por ahora, aunque ya he asistido a alguna que he de reconocer que estaba muy bien organizada. Preferiría quizás un modelo mixto, en que al mismo tiempo que acontece la feria presencial, se organiza en paralelo una virtual que coincide en expositores, para aquellos visitantes que no se puedan desplazar, y pudiendo asistir vía streaming a las conferencias más relevantes o posteriormente ofreciéndolas en vídeo a través de la web.

Y vosotros ¿Qué opináis? ¿Creéis en el futuro de las ferias comerciales? ¿Os gusta asistir a las mismas? ¿Pensáis que siguen siendo rentables?

Recursos útiles (pdfs en inglés) para planificar nuestra participación como expositores en una feria comercial:


Esta entrada pertenece a Marketing Esponja © 2011 Mercè Navas

Entrada seleccionada entre los “10 mejores posts del mes de febrero de 2012” por el Observatorio de la Blogosfera de Marketing

1 comentario

Archivado bajo Eventos, Marketing, Marketing ferial, Reflexiones

El marketing no crea necesidades

Perro comprando con bolsaEn una de las primeras entradas de mi blog, La mala fama del marketing, ya mencioné el tópico frecuente de que “el marketing crea necesidades”. Es una crítica que siempre se nos hace a los profesionales de marketing y a la que hace ya tiempo quedé que algún día dedicaría una entrada específica. De hecho, el eterno debate de si el marketing crea necesidades o sólo las satisface es una de las clásicas preguntas de examen cuando empiezas a estudiar cualquier carrera relacionada con el Marketing. Aunque a simple vista pudiera parecer que sí las crea, la respuesta correcta que debes contestar si eres un “marketero” es que no y argumentar el por qué. Y para dicha argumentación qué mejor que referirnos a un clásico, el manual “Dirección de Marketing” de Philip Kotler.

En su libro Kotler empieza por diferenciar entre necesidades, deseos y demandas.

“Las necesidades son anteriores a los expertos de marketing y son carencias básicas que existen en la propia esencia de la condición humana”. Así existe la necesidad de comer, de vestirse, de desplazarse, de autoestima, etc.

Los deseos, dice Kotler, “son la carencia de algo específico que satisface las necesidades básicas”. Así por ejemplo tenemos la necesidad de alimentos y deseamos comernos una hamburguesa en McDonald’s. Necesitamos calzarnos y deseamos comprar unos Geox. Necesitamos comunicarnos y deseamos un iPhone de Apple. O necesitamos subir nuestra autoestima o reafirmar la necesidad de posición social y decidimos comprarnos un Mercedes. Son sólo ejemplos, seguro que se te ocurren muchos más. Y como apunta Kotler, si bien las necesidades de la persona son pocas, sus deseos son muchos y cambian continuamente con los años, la educación, el avance de la sociedad, etc. Además, la misma necesidad se satisface de manera diferente según el tipo de sociedad. Por ejemplo la necesidad de autoestima en una sociedad primitiva pudiera satisfacerse con el deseo de un collar de conchas o la de vestirse con un taparrabos.

Y por último, “las demandas son deseos de un producto específico en función de una capacidad adquisitiva determinada”. Quizás mucha gente desearía tener un Mercedes pero no todos tendrán la capacidad adquisitiva para comprarlo. Los deseos se convierten en demanda cuando existe esta capacidad de adquisición.

Una vez diferenciados estos 3 conceptos (necesidades, deseos y demandas) podríamos decir que los expertos en marketing no crean necesidades, sino que influencian en los deseos de adquirir determinados bienes o servicios que podrían satisfacer estas necesidades, provocando la demanda de los mismos.

Así los profesionales de marketing no creamos la necesidad de posición social, por ejemplo, pero podemos influenciarte a qué desees y adquieras determinada marca de coche o de ropa, porque sus atributos (tangibles e intangibles) te convenzan de que si la adquieres satisfarás mejor dicha necesidad que con otra marca. Y en esto consiste nuestro trabajo, en hacer más atractiva nuestra oferta de marca en función de diferentes tipos de compradores a los que nos dirijamos, con un mejor diseño, una mejor percepción de calidad, mejores precios, un mejor servicio, etc., para al final convencerte de que el beneficio o la promesa que ofrece nuestra marca es la que mejor satisfará tu necesidad inicial.


Esta entrada pertenece a Marketing Esponja © 2011 Mercè Navas

4 comentarios

Archivado bajo Marketing, Reflexiones

Tus clientes te harán un mejorador, no un innovador

Cabeza pensanteEl pasado mes de marzo asistí al Congreso Nacional de Pymes bajo el título “5 Respuestas para Transformar la Realidad del Marketing y las Ventas de una Pyme”. El balance general de la jornada fue muy positivo. De las diferentes ponencias que tuvieron lugar durante todo el día tomé muchas notas que estaba segura que en algún momento me servirían de inspiración para escribir algún post y para reflexionar con más calma.

De la ponencia del profesor del Departamento de Dirección de Marketing de ESADE Lluís Martínez-Ribes quiero rescatar un ejemplo que puso. Preguntó a la audiencia: “¿Cuál es el coche ideal?”. Y la gente le contestaba: que sea rápido, que gaste poco, que sea cómodo, etc. Los ejemplos que se daban estaban basados en características o atributos de un coche que ya se conocían o se podían intuir basándose en lo que ya existía. Pero ¿por qué no decir, por ejemplo, que el coche ideal es aquel que en ruta se hace grande y tiene el máximo espacio para la comodidad de sus ocupantes, pero cuando llegamos al destino y lo tenemos que aparcar se reduce al máximo y cabe en cualquier sitio? ¿Estamos soñando?

Y con este ejemplo Lluís Martinez-Ribes quiso decir que únicamente escuchar y pedir la opinión a nuestros clientes nos hará acometer profundas mejoras en los productos o servicios, pero que este no era el camino que había que seguir para innovar. Llegó a decir, lo tengo anotado: “La innovación no nace de obedecer a los clientes. Tus clientes te harán un mejorador, no un innovador”.

Y me gustó este ejemplo porque liga con una de las frases de Steve Jobs más famosas y quizás más polémicas: “La mayoría de las veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas.” Dicho así y sacada de contexto puede sonar algo pretenciosa. En realidad la frase completa es: “Cuesta demasiado diseñar productos a partir de grupos cerrados. La mayoría de las veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas.”

Y realmente Steve Jobs y Apple han sabido innovar y sacar al mercado productos que si sólo se hubiesen basado en estudios de mercado o en encuestas hechas a la gente quizás nunca habrían tenido lugar. Han sabido pensar de manera diferente y crear productos como por ejemplo el iPhone que era algo totalmente distinto a todos los teléfonos que se habían visto hasta entonces.

La capacidad innovadora consiste en intentar pensar de manera diferente y probar a crear algo nuevo, experimentar, desarrollando nuestra creatividad, observando y teniendo curiosidad por nuestro entorno.

Aunque antes de Steve Jobs también existe una cita de Henry Ford que dice: “Si hubiera preguntado a la gente que querían, me habrían dicho que un caballo más rápido”.

Por supuesto que hay que seguir escuchando a los clientes y a lo qué nos pide el mercado, pero a lo mejor hay que ir un paso más allá, a lo mejor para innovar hay que atreverse a soñar. ¿Y tú qué opinas?


Esta entrada pertenece a Marketing Esponja © 2011 Mercè Navas

Deja un comentario

Archivado bajo Eventos, Marketing, Reflexiones

En marketing no todo vale

No cruzar la líneaEn mi anterior post, publicado justamente hoy, decía que en marketing no hay que hacer caso del dicho de que “en el amor y la guerra todo vale”, cuando este mediodía estaba revisando Twitter y veo un RT de uno de mis contactos de un twitt del periodista Enrique Meneses que literalmente decía lo siguiente: “Empieza mal el día, me han pegado una paliza y me han metido en una furgoneta. No han encontrado el móvil. AYUDA”.

Siguiendo las menciones de Enrique Meneses he visto como la gente evidentemente se ha empezado a preocupar y hay quien incluso ha llamado a la policía. Como el asunto se empezaba a desmadrar el implicado ha aclarado al poco tiempo: “Tranquilos…estaba colaborando con RSF que mañana es su día. Lamento haberos asustado, no debí participar en esta operación de marketing.” Y claro las críticas no se han hecho esperar y ha habido gente muy indignada, ya no sólo por sentirse engañados con un asunto tan serio, sino porque realmente ha habido gente que se ha preocupado mucho por el periodista y lo ha pasado mal. Y no lo sé seguro, pero yo diría que incluso la acción de crear falsa alarma puede ser constitutiva de delito.

Al parecer todo se trataba de una campaña de Reporteros Sin Fronteras para celebrar el día contra la censura en Internet el 12 de marzo y la justificaban en su twitter diciendo: “Lo de @emenesesm es una realidad que viven muchos periodistas TODOS LOS DÍAS. Desde aquí le damos las gracias por ayudarnos a concienciar.”

La verdad es que a mí desde un inicio el mencionado twitt me ha olido a chamusquina, lo cual no es nada bueno y de lo que no me siento muy orgullosa, porque podría haber sido verdad. Creo que acciones como esta más que concienciar lo que provocan es indiferencia futura y que nos hagamos aún más insensibles, que ya no nos creamos nada.

No, en marketing cualquier cosa no vale, por mucho que se justifique con buenos propósitos. Y no hay que hacer un mal uso de un canal tan inmediato como Twitter con el que sabemos que podemos conseguir una rápida difusión aprovechándonos de la “ingenuidad” y buena voluntad de la gente. Cualquier cosa no vale para lograr la tan ansiada viralidad y con el mínimo presupuesto. Y si a esto luego encima lo llamamos “operación de marketing”, así seguimos alimentando su mala fama. Esto no es marketing. Sabemos que cada vez cuesta más llamar la atención de la gente, pero quizás hay líneas que no deberían cruzarse.

Edición con fecha 12 de marzo de 2011 a las 23 h:

El periodista Enrique Meneses ofrece en su blog su explicación sobre su mensaje alarmista de Twitter del pasado viernes.

 


Esta entrada pertenece a Marketing Esponja © 2011 Mercè Navas

4 comentarios

Archivado bajo Marketing, Reflexiones