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Que hablen aunque sea mal

Mano Mal ComportamientoLa archiconocida cita de Oscar Wilde dice así: “Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti.” (en inglés: “The only thing worse than being talked about is not being talked about”).

Bajo esta premisa la cuestión es “que hablen de mí, aunque sea mal”. Y es que como todos sabemos venden más las malas noticias que las buenas, y sobre todo si son morbosas o escandalosas, mejor que mejor.

Así que para aparecer en los medios, gratis por supuesto, no hay como provocar que hablen mal de uno. Esto lo han sabido y utilizado siempre famosos y famosillos, los cuáles ya nos tienen acostumbrados a sus provocaciones, a lavar los trapos sucios fuera de casa, a sus montajes, a la estrategia del todo vale con el único objetivo de ser noticia y que se hable de ellos.

Sin embargo, es una tendencia creciente (y quizás preocupante) entre algunas marcas comerciales utilizar la misma estrategia para que se hable de ellas. Y con la aparición de las redes sociales en escena y la inmediatez de Internet es quizás aún más factible conseguir atraer la atención hacia nosotros con noticias que den juego, en la búsqueda de la ansiada viralidad.

Uno de los ejemplos, ya un clásico, que seguro que se nos viene a la mente es el caso de la compañía Ryanair, experta en utilizar la polémica, que muy bien analiza Carlos Molina en su interesante post de hace un tiempo “La estrategia de comunicación de Ryanair: que hablen de ti, aunque sea bien”. Y muy interesante también y de recomendable lectura el artículo de Delia Rodríguez: “Test: ¿Cuánto sabes de las locuras de Ryanair?”.

Otro clásico de compañía que tradicionalmente juega con lo políticamente incorrecto en sus comunicaciones es Benetton. Seguro que recordaréis una de sus últimas campañas en que mostraba besándose en la boca al Papa con un imán, o a Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, entre otros. Un repaso de algunas de las polémicas campañas de Benetton las podemos encontrar en este link.

Pero Benetton no es la única en utilizar la publicidad provocativa y polémica (llamada por algunos publicidad de shock), podemos encontrar muchos más ejemplos aquí, o también aquí.

Y también hay otros casos en que se buscan las críticas bajo la apariencia de que todo ha sido un “inocente” error, como sucedió no hace mucho con la compañía de venta a distancia de ropa francesa La Redoute y el hombre desnudo que “se les coló” en una foto (yo no acabo de creerme que fuese un error, será que me he vuelto muy desconfiada).

Hay empresas que se ponen muy nerviosas con los comentarios negativos en Internet y los borran, mientras que podría haber otras que hasta los promuevan para conseguir un mejor posicionamiento en los buscadores basado en críticas negativas, como sugiere este post.

Nunca gustaremos a todo el mundo, ni siquiera intentando hacer las cosas bien. Como dice Risto Mejide “Si cuando hablas nadie se molesta, eso es que no has dicho absolutamente nada.”

Recibiremos críticas negativas aún sin quererlas y deberemos salir al paso de ellas y saber reaccionar a tiempo. Pero la estrategia de provocar nosotros mismos dichas críticas negativas y que se hable expresamente mal de nosotros puede salirnos caro. El arma de la provocación siempre ha tenido doble filo y puede resultar muy peligrosa. ¿Estamos dispuestos a correr el riesgo en la búsqueda de la notoriedad? ¿A qué precio y con qué riesgos para nuestra imagen de marca y reputación?.

Habrá que estudiar previamente muy bien sobre todo no ofender a los que ansiamos que se conviertan en nuestros consumidores. Quizás si los que se ofenden o a los que provocamos son “los otros” y nuestros consumidores nos siguen comprando por la razón que sea, por precio, por comodidad, o porque con nuestra estrategia aún les parecemos más guay, quizás entonces ¿no sea del todo mala táctica?. ¿En marketing, como en el amor y la guerra, todo vale?. Bueno, yo ya contesté hace un tiempo a esta pregunta.

Es cierto que la mejor publicidad es la que no se paga, pero lo tradicional y lógico ha sido siempre buscar la buena publicidad, no al revés. Claro que conseguir buena publicidad y gratis es mucho más difícil.


Esta entrada pertenece a Marketing Esponja © 2012 Mercè Navas
La foto que acompaña el artículo es Royalty free y pertenece a maare6

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125 años de felicidad Coca-Cola

Bebe Coca ColaCoca-cola no es un refresco. Coca-cola es felicidad, o al menos eso es lo que nos venden 😉

125 años son muchos, en los cuales han pasado muchas cosas: guerras mundiales, la desaparición y el nacimiento de nuevos países, crisis económicas,  la aparición de Internet, etc. Y sin embargo en todos estos años hay una cosa que parece ser que no ha cambiado: la fórmula tradicional de la Coca-Cola, el secreto mejor guardado.

En 1886 la farmacia Jacobs de Atlanta vendía nueve vasos diarios del grifo de un remedio medicinal llamado Coca-Cola. En la actualidad Coca-Cola vende 17.000 millones de bebidas diarias en todo el mundo.

Coca-Cola es la marca más valiosa del mundo. Actualmente su valor de marca es de 70.452 millones de dólares (Fuente: Interbrand). Su recuerdo de marca es increíble, lo que quizás también se deba a que durante todos estos años nunca ha dejado de hacer buena publicidad. Ante la pregunta de “qué desea” en un bar y cuando no sabemos qué pedir ¿Qué es lo primero que viene a nuestra mente? Sí, ya sabéis la respuesta 😉

La clásica botella de Coca-Cola Contour de 1916 es todo un icono y está registrada como marca. Se coleccionan miles de artículos con la marca Coca-Cola, desde mucho antes que se popularizase el merchandising. Hay numerosos clubs de coleccionistas, incluso hay bares decorados por completo con objetos de la marca. El estereotipo de Papá Noel o Santa Claus que ha perdurado hasta nuestros días proviene de un anuncio de Coca-Cola de 1931. Y otra curiosidad, la marca más famosa del mundo fue creada por… ¡un contable!: Frank Robinson, que además escogió la tipografía y parece ser que tuvo un papel crucial en los primeros anuncios publicitarios. “Una maravillosa cura de humildad para todos los creativos y marketinianos” (Fuente: Libro “Nominología: cómo crear y proteger marcas poderosas a través de naming “ de Enrique Martín).

Y Coca-Cola es el ejemplo perfecto del marketing emocional, de cómo asociar una marca a unos valores emocionales y a una forma de vida. Recordé que tengo un libro (“No Marcas, Diario de un anticonsumista” de Neil Boorman) en que se muestra la evolución de los eslóganes de Coca-Cola desde el siglo XIX hasta el siglo XXI. Me ha parecido interesante compartirlo y reflexionar sobre ello.

1886 “Beba Coca-Cola.”
1900 “Para el dolor de cabeza y el cansancio, beba Coca-Cola.”
1906 “Calma la sed. Deliciosa y refrescante.”
1923 “Una combinación perfecta de productos puros de la naturaleza”
1943 “Es real.”
1957 “Símbolo de buen gusto.”
1971 “Me gustaría comprarle al mundo una Coca-Cola.”
1976 “Coca-Cola da más vida.”
1989 “¡Es sentir de verdad!”
1993 “Siempre Coca-Cola.”
1998 “¿Tienes sed de vida? ¡Bebe Coca-Cola!”
2001 “La vida sabe bien.”
2006 “El lado Coca-Cola de la vida.”

Son sólo algunos ejemplos, hay muchos más: “¿Coca-Cola es así?”, “Coca-Cola y una sonrisa”; “La Chispa de la Vida”; “Sensación de Vivir”… ¿Recuerdas alguno más?

Lo más interesante de esta evolución es ver cómo se pasa de vender valores atribuibles a la funcionalidad del producto, es decir, a sus cualidades como bebida refrescante, como por ejemplo “calma la sed”, a una comunicación totalmente emocional, como este último anuncio que dice “Coca-Cola 125 años repartiendo felicidad” y que puedes ver en el siguiente vídeo:

¿Y tú? ¿Tienes algún recuerdo, curiosidad o reflexión asociada a la marca Coca-Cola que quieras compartir?


Esta entrada pertenece a Marketing Esponja © 2011 Mercè Navas

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